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domingo, 17 de junio de 2012

Kioto

Por fin el ponja conoció la antigua capital de su imperio.

Viajó en forma veloz.


Sacó algunas imágenes postales que hubiera querido enviar por correo. Son los parques y los jardines, los templos y los árboles con flores, los salones para el té.






Y acá está el enlace del álbum entero.

En audiovisual también:



viernes, 27 de enero de 2012

Kamiokande

Un placer haber sido invitados a conocer uno de los experimentos de física y astrofísica más grosos del globo: el Kamiokande. Ubicado en una vieja mina de los "alpes" japoneses, a varios kilómetros dentro de la montaña, se encuentran varios detectores de partículas subatómicas, uno más loco que el otro. La joya del  lugar, el súper-Kamiokande, es un detector de neutrinos que consta de un tanque con 50 mil metros cúbicos de agua purificada, rodeado de miles de detectores de luz.

Fuimos con Omar y Takashi, pasando en el camino por un pueblo tradicional japonés cerca de la ciudad de Takayama. Es bello todo.

Acá van muestras del Kamiokande. Y en mi güéb, el album con todo el paseo.




viernes, 27 de mayo de 2011

La vuelta

Hermanas y hermanos de mi Patria...
Hemos regresado a Ponjalandia y ¡al Ponja!

Después de dos meses en las tierras que nos vieron florecer, volvimos a la tierra que cotidianamente nos llena de sorpresas.
Sorbevivimos el sacudón del 11 de marzo, tratamos de aguantar los apagones y el éxodo, pero al fin huimos valientemente, como ratas por tirante. Timmerman nos llevó a la Argentina. Esperamos a que pasara la ola y aquí estamos.

El blog vuelve a vivir, lentamente. Irán apareciendo tanto las nuevas experiencias, como lo que quedó en el tintero desde febrero hasta hoy. Manténganse informados a través del Ponja.

Verán aquí que no llegamos tan rotos como la primera vez. Esta vez traíamos menos equipaje.



Y verán que encontramos la casa en orden.

domingo, 20 de marzo de 2011

Castillo de Fukuyama

El castillo de Fukuyama


tiene una linda vista de la ciudad,


pero lo más lindo que tiene es esta maquinita.


Tecnología de punta.

sábado, 19 de marzo de 2011

La noche del domingo

Justo afuera de la estación de Fukuyama, encontramos una curiosa demostración deportiva. Al mejor estilo de un clásico de la televisión nacional, pero sin Arévalo.



Tomo-no-ura

Un pueblito de pescadores, cerca de la ciudad de Fukuyama. Un pueblo de mar, del Pacífico, con muchas reminiscencias de las caletas chilenas.


Con calles estrechas


Y el toque japonés


Un gato amigo


Un puesto de golosinas del mar



Y un precioso café

 

Con el detalle de los caramelos

viernes, 18 de marzo de 2011

Miyajima

Cerca de Hiroshima, una de las tantas islas de la zona, Miyajima, guarda un tesoro: el santuario de Itsukushima. La forma de atravesar su puerta cambia con la marea.



Los ciervos de la isla tienen hambre. Para comer nuestro sushi, tuvimos que treparnos a un farolito.


Otros ciervos parece que supieran leer y van directo a "here is a restaurant".


En la cima de la isla, ¿un mirador o un refugio de la segunda guerra?

jueves, 17 de marzo de 2011

Genbaku

Un sitio referencial de Hiroshima es la Cúpula Genbaku. Genbaku es la bomba en japonés. Y el sitio es un edificio en ruinas en el centro de la ciudad, uno de los pocos que mantuvo alguna parte en pie. Las paredes del edificio pudieron soportar la onda de la explosión, a pesar de haber estado a metros del epicentro. Justamente, como la bomba explotó en el aire, por encima del edificio, la onda expansiva fue vertical. Destruyó los techos y dejó las paredes. La cúpula del edificio quedó hecha un esqueleto de hierro que le da carácter dramático a las ruinas. Se pensó en demoler los restos para dejar atrás el recuerdo del horror, pero al fin se apuntaló la estructura y se declaró al lugar patrimonio histórico de lo que quedó de la humanidad.

A la orilla del río, la cúpula de la bomba se ilumina de noche y nunca duerme.








Viaje al fin del mundo

En Hiroshima, hay que ver el museo de la bomba. La bomba, ¿se acuerdan? Ese experimento que hizo desaparecer a la ciudad entera, con su gente adentro, y dejó al mundo un poco más paranoico de lo que siempre fue.

El museo en la plaza de la memoria:


Así se veía Hiroshima desde el aire poco después de la bomba. Foto a la foto.


Como se ve, quedó mucho espacio libre para hacer el parque de la memoria. Pero antes de eso, hubo tiempo para que el mundo hiciera muchas más bombitas:


La visita nos sirvió para enterarnos de los efectos de la radiación, de lo que son los miliSieverts y de lo poco que se sabe de todo esto.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Como ratas por tirante

Nota: A partir de ahora voy a agregar unas entradas que narran las dramáticas jornadas vividas por los ponjas después del devastador. Veremos nuestra huida ordenada de Tokio en medio de la amenaza nuclear.


Un día cualquiera, a la tarde, temblamos.
Después de la incertidumbre inicial, todo pareció volver a la normalidad por un par de días. Sin embargo, fueron apareciendo negras nubes en nuestro horizonte: nubes radioactivas. Y empezaron los cortes de luz. Con la amenaza del juicio final, todos los extranjeros empezaron a huir. El asilo quedó vacío y más gris que nunca. El ambiente del IPMU era desolador.

Ante las alternativas de pensar en cómo trabajar sin luz y en dónde comprar las pastillas de yodo, decidimos dejar la ciudad. Aprovecharíamos el ocio forzado para conocer algún lugar de Japón. Sin salirnos completamente del clima imperante, decidimos aprovechar la ocasión para conocer una ciudad que siempre deseamos conocer: ¡Hiroshima!

Con una pequeña valija, salimos de casa hacia el shinkansen (el tren bala). Podríamos decir que cuando se hunde el barco... sirve para otra batalla.


Desde el tren veloz pudimos ver casi todo el Fuji-san, monte sagrado:


(Notad los departamentos con vista al campo).

En próximas entradas, la ciudad de Hiroshima. ¡Saludos...!

jueves, 13 de enero de 2011

Subaru

El último día, el de la bajada, después de cuatro días de encierro en la base de los 3000 metros, por fin me llevaron a la cima. Era sólo para mostrarme el telescopio, claro. Por lo menos no me fui sin haber estado ahí arriba. De todos los telescopios que hay en la cima sólo pude ver el Subaru porque la niebla y la nieve tapaban todo. Frío, viento, niebla y hielo. Eso es lo que afuera se veía y se sentía.




Los telescopios Keck de 10 metros cada uno y a 50 metros de distancia, apenas unos fantasmas en la niebla:


Y adentro, una máquina maravillosa:


Con su espectrógrafo FOCAS:


Algo muy especial: los espejos secundarios intercambiables:


La sala de control:


Yo, disfrazado de macrista (no hay que culpar al japonés que, inocentemente, decide el color amarillo para los visitantes):


Eso fue todo. Sólo tuve un rato para probarme a 4200 metros de altura (en condiciones normales tendría que haber pasado dos noches a esa altura) y medir mi nivel de oxígeno en la sangre (80%).

De allí al Hawaii más conocido, a pasar la última noche en un hotel de la ciudad Hilo y volver a Japón.


Desde el hotel pudo verse, esa mañana de la partida, cómo la cima del Mauna Kea iba despejándose. La mala suerte del astrónomo.

martes, 11 de enero de 2011

A Hawaii

Viaje de placer a Hawaii. El placer de observar con uno de los telescopios más modernos y grandes del mundo, el telescopio japonés Subaru. Dos noches de observación con esta maravilla de ocho metros de apertura y su fiel espectrógrafo FOCAS, un gran plan para estudiar el interior de algunas supernovas que explotaron el año pasado. Un plan espectacular... frustrado por el clima del "invierno" en las islas de Hawaii. En los cinco días que duró toda la estadía (hay que llegar con anticipación para aclimatarse primero a los 3000 metros de altura donde están los dormitorios, y después a los 4200 metros de la cima donde están los telescopios) la humedad no bajó del 90%, las nubes cubrieron todo, llovió, nevó, heló. Esto se veía desde la ventana del comedor:


El panorama era tan desesperanzador que apenas me enrtetuve sacando fotos a las lindas y odiadas nubes.



El camino a la cumbre quedó cerrado por la tormenta:






De vez en cuando el sol pudo salir entre las nubes y pintar cuadros con el paisaje y las cosas:


En la misma montaña, Mauna Kea, está el observatorio Gemini. Argentina, participante de ese proyecto, puso una banderita en el comedor y centro de operaciones.





Mauna Kea es una montaña sagrada para los hawaianos. Es un volcán extinguido. Lo interesante es que en la misma Isla Grande de Hawaii, existe otro volcán, Mauna Loa, casi tan alto como este, pero en plena actividad.  Mauna Loa es uno de los volcanes con mayor actividad del planeta. Tiene erupciones continuadas desde 1983.

La montaña sagrada de Mauna Kea es la que permitió al pueblo polinésico conocer la nieve. Por eso solo merece ser sagrada, ¿no?