Domingo: salida por Tokio. Fuimos al barrio Asakusa (se pronuncia más como "asaksa").
Primero vimos el puente Azuma, de donde salen los barcos que recorren el río Sumidagawa. Del otro lado del puente, el edificio de la cervecera Asahi. Es el edificio dorado que está en el medio. Dicen que tiene forma de jarra de cerveza. Una jarra cuadrada...
Justo a la izquierda de la jarra aparece al fondo el edificio más alto de Tokio que está actualmente en construcción y que tendrá 634 metros de altura. Se llama Sky Tree.
En Asakusa tuve mi primera experiencia de multitudes en Tokio.
Y pude jugar al juego de "¿Dónde está Melina?":
Y ver los simpáticos carritos tirados por corredores profesionales:
Después paseamos por la atractiva feria de la calle Nakamise:
Entre la muchedumbre vimos al confitero canchero,
al glaceador de bananas (y mi abuela las endereza...),
al famoso fruti-chupetinero haciendo las delicias de los más pequeñuelos,
...y finalmente al perro que ladra y no muerde pero dice "no tocar mientras se está comiendo"
Al fin de la calle llegamos al templo Sensoji, donde nos ahumamos pero no arrojamos monedas porque ¡gasta plata!
(En el video se escucha a Melina hablando con una chica correntina que estaba de paseo por Tokio y que encontramos justo ahí, de casualidad).
Oremos...
domingo, 10 de octubre de 2010
Visita al cementerio
A unas pocas cuadras del hotel en Kashiwa hay un cementerio. Lo encontramos de casualidad.
Tumbas por aquí, tumbas por allá, tumbas, tumbas, ahhhhh....!
Entramos con curiosidad y miedo. Las tumbas son casi todas de granito o mármol negro, de base cuadrada. Creo que son mini-panteones familiares. Se les deja incienso, flores y, en algunas, estatuitas y tablas de madera escritas.
Esto estaba a la entrada:
En ésta había un yogur y unas latitas
Parece que todos felices iremos navegando al más allá:
Tumbas por aquí, tumbas por allá, tumbas, tumbas, ahhhhh....!
Entramos con curiosidad y miedo. Las tumbas son casi todas de granito o mármol negro, de base cuadrada. Creo que son mini-panteones familiares. Se les deja incienso, flores y, en algunas, estatuitas y tablas de madera escritas.
Esto estaba a la entrada:
En ésta había un yogur y unas latitas
Parece que todos felices iremos navegando al más allá:
sábado, 9 de octubre de 2010
Sillón masajista
En Shinjuku pasamos por la exhibición de sillones masajeadores del Bic Camera, una cadena de locales donde se vende todo lo concebible.
Acá está el video que lo atestigua:
Acá está el video que lo atestigua:
Argentina presente en cada rincón del mundo
Para la sección de curiosidades, esto es el súmmum.
Cuando salimos del museo, la lluvia parecía no querer parar más. Para evitarla, fuimos a Shinjuku, a disfrutar de los shoppings de la zona (¡miles de shoppings!). Una joda bárbara.
En medio del hastío comercial que no es muy distinto acá que allá (en cualquier lado), aunque acá en una escala desproporcionada, aparecieron estas dos sorpresas inconexas. La primera fue al abrir unos adornos que eran unas cajas de madera que imitaban libros. Adentro, sin mayor explicación (¿qué explicación puede haber?), un facsímil de una partida de matrimonio de...
¡Argentina! ¿Y del año 1977? ¿Y que la madre de la desposada se llamara Nelly Esther Romano? O sea, el primer nombre como mi mamá, el segundo como mi tía abuela, y el apellido de nuevo como mi mamá. Eso fue demasiado. Salimos corriendo.
Corrimos por pasillos flanqueados de ropa y accesorios de moda, artículos para el hogar, electrónica inverosímil, bajamos por escaleras mecánicas, subimos por ascensores, nos perdimos entre los restaurantes del sector de comidas, y todo para que el horror volviera a apoderarse de nosotros cuando vimos esto pegado en la pared de un restaurante:
Decidimos preguntar en la estación de trenes de Ueno si es que quedaban bonos del Tramway de Buenos Ayres para invertir. Nos dijeron que probáramos acá.
Cuando salimos del museo, la lluvia parecía no querer parar más. Para evitarla, fuimos a Shinjuku, a disfrutar de los shoppings de la zona (¡miles de shoppings!). Una joda bárbara.
En medio del hastío comercial que no es muy distinto acá que allá (en cualquier lado), aunque acá en una escala desproporcionada, aparecieron estas dos sorpresas inconexas. La primera fue al abrir unos adornos que eran unas cajas de madera que imitaban libros. Adentro, sin mayor explicación (¿qué explicación puede haber?), un facsímil de una partida de matrimonio de...
¡Argentina! ¿Y del año 1977? ¿Y que la madre de la desposada se llamara Nelly Esther Romano? O sea, el primer nombre como mi mamá, el segundo como mi tía abuela, y el apellido de nuevo como mi mamá. Eso fue demasiado. Salimos corriendo.
Corrimos por pasillos flanqueados de ropa y accesorios de moda, artículos para el hogar, electrónica inverosímil, bajamos por escaleras mecánicas, subimos por ascensores, nos perdimos entre los restaurantes del sector de comidas, y todo para que el horror volviera a apoderarse de nosotros cuando vimos esto pegado en la pared de un restaurante:
Decidimos preguntar en la estación de trenes de Ueno si es que quedaban bonos del Tramway de Buenos Ayres para invertir. Nos dijeron que probáramos acá.
Museo Nacional de Arte Moderno
Día de lluvia. La mejor alternativa fue elegir un museo. Hasta que aprendamos el idioma y podamos ir al cine, al teatro, al café concert, al stand-up comedy.
Elegimos el Museo Nacional del Arte Moderno de Tokyo (MOMAT) porque era el que más tarde cerraba y ya era un poco tarde al salir.
Perdimos el paraguas en el subte. Lástima porque lo hubiéramos querido dejar en este lindo estacionamiento de paraguas en la puerta del museo:
De la exhibición del museo no les puedo mostrar nada. Una linda amalgama de la tradición oriental con el impresionismo, el cubismo y otras corrientes artísticas europeas llevadas al oriente. Hasta llegar a esa parte del televisor con un señor que se arrastra por el piso, de la pila de cajas de cartón y del cuadro con rayas y letras que debe haber en los museos.
Más bien les puedo mostrar la sala para mirar por la ventana:
El arte retrete:
Y la sala para mirar la pantalla:
Elegimos el Museo Nacional del Arte Moderno de Tokyo (MOMAT) porque era el que más tarde cerraba y ya era un poco tarde al salir.
Perdimos el paraguas en el subte. Lástima porque lo hubiéramos querido dejar en este lindo estacionamiento de paraguas en la puerta del museo:
De la exhibición del museo no les puedo mostrar nada. Una linda amalgama de la tradición oriental con el impresionismo, el cubismo y otras corrientes artísticas europeas llevadas al oriente. Hasta llegar a esa parte del televisor con un señor que se arrastra por el piso, de la pila de cajas de cartón y del cuadro con rayas y letras que debe haber en los museos.
Más bien les puedo mostrar la sala para mirar por la ventana:
El arte retrete:
Y la sala para mirar la pantalla:
viernes, 8 de octubre de 2010
Japón 1 - Argentina 0
A pesar de que le hicimos hinchada a la selección desde nuestra habitación del hotel, saboreando un buen sushi argentino, terminamos derrotados. Una lástima.
Igual, si los jugadores estaban en un estado parecido al nuestro apenas llegamos a Japón, entonces es una hazaña que no nos hayan goleado.
Igual, si los jugadores estaban en un estado parecido al nuestro apenas llegamos a Japón, entonces es una hazaña que no nos hayan goleado.
jueves, 7 de octubre de 2010
Chino básico
Yo sabía que este tema de las supernovas era muy elaborado. Que sólo unos pocos superdotados eran capaces de comprenderlo. Sin embargo no me imaginé que la cosa me resultaría chino básico:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























